| |
La británica conquistó el oro en los 800
y los 1.500 metros
 |
| |
La británica Kelly Holmes
alcanzó en Atenas la plenitud deportiva con
34 años y sus dos medallas de oro, en 800 y
1.500 metros, la convirtieron en sucesora de Marion
Jones como reina de los Juegos Olímpicos. Holmes
arrebató a su amiga la mozambiqueña
María Mutola la corona olímpica de 800
con un esprint agónico que concluyó
en 1:56.38 como remate a una carrera de gran nivel
en la que cinco atletas bajaron de 1:57.
Mutola, que había ganado todas las grandes
competiciones desde los Juegos de Sydney (nueve títulos
mundiales), desembocó en la recta final en
cabeza pero en los últimos metros se quedó
clavada y fue perdiendo posiciones hasta quedar fuera
del podio. Ninguna mujer ha podido hasta hoy repetir
título en 800.
Holmes, en presencia de su inspirador, Sebastian Coe,
se confirmó como la mejor mediofondista del
mundo. Su calidad prometió siempre grandes
cosas, pero las lesiones y sus rivales le había
dejado fuera de la nómina de campeonas olímpicas
o mundiales. En los Mundiales de Gotemburgo'95 fue
tercera en 800 metros y segunda en 1.500, y en París'03
fue segunda en las dos vueltas a la pista.
En los Juegos de Sydney logró el bronce en
800 con tan solo seis semanas de entrenamiento. Incluso
se metió también en la final de 1.500
y fue séptima.
La discípula de Margo Jennings, nacida en Pembury,
ha mejorado mucho con los entrenamientos junto a la
mozambiqueña María Mutola, a la que
en Atenas destrozó en un final de carrera espectacular.
"Cuando crucé la línea de meta
no podía creerlo y necesité la confirmación
de las demás de que había ganado",
admitió la británica, que ha trabajado
mucho en las distancias cortas para ganar en velocidad
final. Después de varios años de trabajo
perturbado por las lesiones, Holmes logró en
Atenas un doble que sólo dos atletas, las dos
rusas, lograron antes: Tatyana Kazankina en Montreal'76
y Svetlana Masterkova en Atlanta'96. La carrera femenina
de 1.500 fue incorporada al programa olímpico
en Múnich'72.
La victoria de Holmes en 1.500 dio a Gran Bretaña
su medalla número 29 en los Juegos de Atenas,
con lo que el equipo de las islas batió su
récord de 28 metales que tenía desde
Sydney. En unos Juegos, los de Atenas, que parecían
reservados a glorificar a Paula Radcliffe -abandonó
en maratón y 10.000 metros-, la mejor atleta
británica, y de los Juegos, fue Kelly Holmes,
que con toda justicia puede ser considerada ahora
la mejor atleta británica en la historia de
los Juegos Olímpicos.
Pese a su edad, Holmes no piensa en la retirada. "No
tengo ningún plan para retirarme. Me encuentro
en la mejor forma de mi vida", declaró
la británica, que confesó haber estado
a punto de abandonar su carrera deportiva en 2002,
desesperada por las lesiones.
|
|